Hola
Hola,
Os invito a echar una mirada a este, mi blog, y a que comentéis lo que más os apetezca, ¡pero sin pasaros!
Hola,
Os invito a echar una mirada a este, mi blog, y a que comentéis lo que más os apetezca, ¡pero sin pasaros!
Sí, ya lo véis, a la faceta de pintar dudosas copias de mis pintores favoritos se une la de escribir. He escrito una novelilla y estoy intentando que me la publiquen.
Es mi primera novela. ¿Que por qué un proyecto de escritorcillo como yo piensa que le van a publicar su primera novela? Pues porque es mi obligación de aspirante a escritor. ¿Que por qué no me contestan en las editoriales? pues no es porque no sepan cómo decirme sin ofenderme que yo les mandé una novela para publicar y sin embargo ellos ha recibido un montón de palabras inconexas, pero que la novela no la ven por ningna parte, no, no es eso. Es sencillamente que no tienen tiempo ni para leerselo, y mucho menos para contestarme. Y si lo hicieran sería para decirme: ¡oye, haznos un favor a nosotros y al resto del mundo, la próxima vez que te de por coger un lapiz y un papel limítate a escribir la lista de la compra!
Sé de sobra que cuando haya escrito muchos más relatos (estoy ya escribiendo mi segunda novelilla) y me de por releer este primero, pensaré que cómo fui capaz de escribir tamaña patraña, y será en ese preciso instante en el que estaré ya a un paso de ser escritor, y si tengo mucha suerte y aun en ese momento no he llegado a cumplir los noventa, tal vez me publiquen algo...¡Duro esto de escribir!
Pero yo no desisto. Seguiré intentando que me lo publiquen, y si no lo consigo lo colgaré en mi blog para que el que quiera se lo pueda bajar y leer, y por supuesto, también borrarlo sin piedad.
De momento os dejo un pequeño trocito de esta mi primera novela, que es un pequeño relato, bastante golfo por cierto, dentro del relato principal. Espero que os guste.
"...Salieron al fin, más por la insistencia de Juan, que por las ganas de Luis. Se alegró de ver a su viejo amigo Pepe Vinuesa, y de que, en general, no le agobiaran con preguntas. Se limitaron a hablar de cosas triviales. Recordaron viejas anécdotas, e incluso Roberto, al que todos llamaban "el loco", contó una de sus increíbles historias.
-Cuenta lo del ordenador de tu tío Andresito -lo animaron.
-¿El que se hizo amo y señor de la casa? -preguntó el loco Roberto-. Ocurrió cuando los ordenadores personales eran un lujo al alcance de pocos.
» Mi tío Andrés Cifuentes -Andresito, como lo conocían los suyos- era dado a adquirir
todo aquello que salía en el mercado. Así que cuando apareció en la década de los 80 el ordenador personal, Andresito no dudó en hacerse con uno.
» Al principio se esforzó en aprender, y con tenacidad lo consiguió. Tanto fue así, que en
poco tiempo se había convertido en un experto. Compañeros de trabajo le preguntaban dudas sobre determinados programas, que Andresito dominaba con soltura. Además estaba dotado con una paciencia de santo. Cuando algo no salía, siempre decía: "Tranquilos, ya saldrá. Para todo hay un por qué. Es cuestión de tiempo... " Y efectivamente así era. Tarde o temprano daba con la solución de cualquier problema que le plantearan, por difícil que este fuera.
» Parecía que el ordenador y mi tío habían encajado como anillo al dedo. Algunos amigos lo
animaban a que estudiase la carrera de informática, y él se lo estuvo pensando. Todo parecía ir de maravilla en la nueva vida informatizada de Andresito, hasta un día en el que algo cambió.
» Se encontraba escribiendo una carta en el ordenador cuando, al terminar un párrafo y
comprobar cómo había quedado, se dio cuenta de que no era exactamente igual. Él había querido escribir: "... y quedo a la espera de sus noticias..." En cambio leyó:" ...y cómete las peras de esas dos novicias". Se quedó de piedra. Simplemente le parecía imposible haberse equivocado en tantas palabras.
» Esto se volvió a repetir en otras ocasiones con frases diferentes e igualmente irreverentes. Andrés no podía encontrar una explicación al jocoso pero a la vez inquietante hecho. Poco después, al sumar dos cantidades muy grandes en el ordenador, éste dio como resultado las palabras "un huevo". Aquello empezó a inquietar a Andresito Cifuentes que por primera vez en su vida no sabía dar una solución a aquella degeneración informática en que se había convertido su "PC".
» Un día un técnico de renombre fue a verle, ya que el caso había empezado a cobrar resonancia. ¡Un virus!, dijo. Es algo muy nuevo. Con un programa que tengo, creo que puedo cepillármelo. Mi tío se llenó de esperanza, creyendo que por fin su ordenador y amigo, volvería a ser el mismo de siempre. Pero todo fue inútil, ya que aquello sólo sirvió para aumentar los problemas. El técnico después de vanos intentos, en los que se incluyeron medidas tan efectivas y drásticas como formatear el disco duro, abandonó totalmente frustrado. El desvergonzado "PC" se encendía cuando le venía en gana. Cuando más tranquilos estaban en casa, sobresaltaba a toda la familia imprimiendo impúdicos relatos que por supuesto nadie había escrito. Andresito ya no se atrevía a acercarse a su computadora, seguro de que aquello era obra del mismísimo Belcebú.
» Un buen día, harto de aquel asunto, decidió cortar por lo sano. Se dirigió a la computadora
para desconectar el cable de red. ¡Craso error! Pronto descubrió que lo que había conseguido era liberarlo, cortar la cadena que lo mantenía preso. Era como si hubiera soltado un animal salvaje que hubiera estado largo tiempo en cautiverio. Pero en vez de rabo y dientes, éste tenía monitor e impresora.
» Comenzó primero a corretear por toda la casa, libre al fin. Después se adueñó de un sillón desde el cual veía programas de televisión, únicamente telenovelas, ¿quién lo iba a decir? La familia de mi tío huyó de la vivienda, y sólo quedo Andresito para intentar poner orden, pero en cambio fue el ordenador el que se hizo fuerte. Esclavizó a quien, tiempo atrás, fuera su dueño. Así pues el aprendiz de informática acabó siendo esclavo de la misma.
» El final de esta historia no pudo ser más tragicómico. Cuentan que en cierto momento el ordenador estaba paseando desnudo por la terraza de la hechizada casa, con las memorias al viento. Gritaba "Procesito, ergo sum", y barbaridades parecidas cuando Andresito, que se había escondido detrás de una gran maceta, ávido de libertad y cordura, saltó embravecido hacia la insólita máquina empujándola al vacío. Allí terminaron los días de aquel extraño y golfante ordenador personal.
» Mi tío sigue ingresado en el "Alonso Vega". Cuando alguien le pregunta algo, él sólo
responde: ¡Puto PC!
-Es una historia acojonante, Roberto -comentó Pepe.
-Ya te digo -coincidió su amigo..."
Aquí podéis ver algunos cuadros que me ha dado por pintar, copias de algunos de mis pintores favoritos: Nicholas Verral, Parramón, etc.
También me he dado una vuelta por la técnica del pastel, aunque hace ya muchos años que no pinto así.
Por supuesto dada mi escasa creatividad pictórica, también es copia de algún pintor aunque ya ni lo recuerdo. Si alguien con más conocimiento del arte (no es dificil) que yo lo reconoce, le agradeceré que me refresque la memoria.
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